miércoles, 23 de marzo de 2016

MANUAL DE PRIMEROS AUXILIOS PARA PADRES EN PROCESO DE SEPARACIÓN Y DIVORCIO

MANUAL DE PRIMEROS AUXILIOS PARA PADRES
EN PROCESO DE SEPARACIÓN Y DIVORCIO


Maria Luisa Pozo Carballido
Autora


PSICOM Editores - Bogotá D.C. Colombia
Cubierta: Taller Creativo
PSICOM Editores
Impresión Digital:
PSICOM Editores  
Introducción

Hoy en día nos enfrentamos a una gran crisis dentro de los matrimonios. Miles de parejas fracasan estrepitosamente en la convivencia diaria afectando profundamente en la salud emocional de sus hijos. Toda crisis de pareja se puede solucionar o terminar en la última opción posible: el divorcio. Necesitamos un guía, un profesional que nos ayude elegir la mejor opción posible y que nos evite, de alguna manera el daño psicológico que conlleva el proceso. Por ello pensé en un manual de primeros auxilios para padres y, cómo no, madres en proceso de divorcio. Primero como terapeuta y segundo como madre divorciada, intentaré tenderos una mano en este difícil camino y que consigáis finalmente una solución adecuada.

Crisis en la pareja - Buscar soluciones o fin de la relación
Instrucciones que se deben seguir:

- Analizar el problema
- Buscar soluciones
- El divorcio como última solución

Análisis del problema:
Cuando la relación de pareja en el matrimonio empieza a pasar por una serie de crisis muy frecuentes, y que a pesar del esfuerzo realizado por los cónyuges, no sale a flote... es el momento de plantearse qué está pasando en esta relación.
Podemos pensar en varias opciones o vías de acuerdo:
- Replantearnos la relación desde un tiempo atrás (cuando comenzó la crisis)
- Hablar honestamente de si la pareja funcionó debidamente alguna vez, porque a veces las bases en las que se asentó la relación no eran las adecuadas.
- Iniciar una terapia de pareja poniéndonos en manos de un buen profesional
- Confesar abiertamente si se han filtrado terceras personas.
- Planear si es posible, un pequeño viaje que pueda acercar a la pareja como tal sin la compañía de los hijos que muchas veces rompen los momentos de intimidad entre los padres.

Buscando soluciones
Cualquier solución es correcta si se plantea seriamente y con el fin de esclarecer totalmente esas crisis y dudas que se han colado en la relación y la han vuelto insalvable.
Quiero hacer hincapié en que a estas alturas de la relación, los hijos ya llevan un tiempo sufriendo las consecuencias nuestras, ya han captado nuestro desamor, no nos ven cariñosos, ni tiernos. Es evidente y eso a los hijos no les gusta NADA y lo peor es que LES AFECTA GRAVEMENTE, aunque queramos pensar que no. Por ellos y sobre todo por cada uno de los miembros de esta pareja hay que SOLUCIONARLO. A los hijos todo este ambiente de peleas y discusiones sin fin les altera profundamente, les impide llevar una vida estable y adecuada con sus amigos, familiares, repercutirá en sus estudios, etc., como veremos en los siguientes capítulos. Siempre habrá una respuesta en los hijos de que ya no pueden seguir así: fracaso escolar, conductas de miedo, pesadillas nocturnas frecuentes, ansiedad, depresión, aislamiento de sus amigos (no los llevarán a casa para que no vean las peleas de sus padres) etc., es algo muy perjudicial y que estos niños NO TIENEN POR QUÉ AGUANTAR, NUNCA. Somos sus padres y los responsables de su cuidado y de su salud física y mental, que es muy importante para el bienestar de su vida futura. Debemos saber qué les estamos enseñando a conducirse en la vida, a valorar, a convivir, a relacionarse, y lo que es mas importante, les ENSEÑAMOS A AMAR PARA QUE PUEDAN SER AMADOS Y LO EXIGAN EN SU VIDA ADULTA. Cabe distinguir que el cónyuge que se quede conviviendo y al cuidado de los niños, merece un gran respeto y protección, ya que precisará más economía que el que queda solo y con una seguridad de trabajo, por ejemplo. La madre, que es el 90% de los casos de guardia y custodia de los hijos, quedará debidamente protegida y amparada económicamente, para una futura vida, que sea digna para ella y los hijos. Todos sabemos que no es así en la realidad, y que esa madre, en gran número de casos, queda desprotegida, sin trabajo, carente de recursos económicos, sin vivienda muchas veces, etc.
La ley debería ser tajante e implacable en estos casos, y tampoco es así y lo sabemos. A veces no puede hacer nada al respecto y otras veces no lo hace y se dan sentencias de separación y divorcio demenciales. Es importante, por tanto, mucha atención en estas cosas porque después son sentencias hechas y difíciles de rectificar. Honestidad, respeto y mucha cautela cuando alguien puede salir mal parado en estas situaciones. A los hijos se le tratará de respetar al máximo en su futura convivencia y sí es un tema bastante cuidado por las leyes en estos momentos. Tendrán una vida digna, estable y equilibrada y con este fin se decidirá su tutela y cuidado. Si hay casos en que la madre presenta una conducta, inadecuado perjudicial para ellos, adicción y consumo de drogas, alcoholismo o problemas mentales graves, repercutirán a favor de la tutela en nombre del padre. La vivienda convendría que permaneciera para uso de la madre y los hijos, sobre todo si son menores, a estas edades, les favorecen el no cambiar de entorno, de casa, de amigos, ya bastante les va a confundir que su padre se marche de la casa, y que tengan que verlo sólo cuando la ley lo marca. Si hubiera casos de malos tratos es vital pedir amparo y protección a la ley para que esa sentencia de separación sea SEGURA para la madre y los niños. Es demencial el número de caso de maltrato familiar en las últimas décadas y es un tema crucial en las futuras visitas a los hijos, siempre el juez vigilará cualquier peligro en estas visitas que en casos extremos quedan al cargo y tutela de profesionales en centros dedicados a esos fines.
Pienso que contando con la ayuda de los profesionales adecuados, un abogado (de oficio o privado), un psicólogo cuando se requiera un peritaje de la familia, y una conducta correcta y honesta, se conseguirá un buen resultado. Debemos pensar que todo lo que se determine en estos momentos va a repercutir en la vida de los cónyuges, aunque dejen de serio, y sobre todo en la vida de los hijos, que seguirán viendo, queriendo y necesitando a AMBOS PADRES para su estabilidad y equilibrio. Termino este punto resaltando, por tanto, dos cosas centrales en todo proceso de separación y divorcio: El bienestar económico y social de ambas partes, en especial de la parte que queda con la guardia y custodia de los hijos.
La estabilidad y equilibrio psicológico de los componentes de esta familia. Hay momentos en que será necesaria la intervención de un psicólogo con una buena terapia de apoyo a esos padres, y en casos necesarios a los hijos. Son momentos muy duros y difíciles de llevar y la ayuda de un profesional nos conducirá por el camino adecuado, de una forma estable y correcta para todos. Muchos abusos y maltratos de menores se evitarían si en sus casas se respetaran estos principios. Los niños tienen que saber respetarse y que les respeten y ahí, en la convivencia de los padres, lo empiezan a aprender. Volviendo al tema inicial, veremos que una vez que la pareja escoge como vía de salida la separación, es el momento de actuar sin más. Nos pondremos en manos de un profesional legal, que nos guiará hacia la mejor manera de llevarlo a cabo.

Cuando la separación es la mejor solución

Toda sociedad o acuerdo entre personas se hace con un fin muy claro, que es el bien común y el beneficio de sus partes; todo fin o ruptura de una fusión se hará persiguiendo el mismo fin, el bien de esas partes.
En el matrimonio, como acuerdo legal entre los miembros de una pareja siempre hay bienes, propiedades y enseres que se han ido adquiriendo a lo largo de la vida en común de esa pareja, lógicamente al separarse habrá que repartir esos bienes y cosas que han comprado juntos. Y ahí llega el mayor de los problemas "CÓMO REPARTIR LOS BIENES COMUNES":
-¿Quién se queda con el coche?
- Ese es mi equipo de música.

- La vajilla de mamá es mía.
- La cuenta bancaria no hay porqué dividirla, me la quedo yo que siempre pagaba las
facturas de la casa.
A partir de aquí, se les olvida por completo que todo puede repartirse justamente, los enseres, el dinero, los coches, TODO TIENE UNA SALIDA equitativa, solo hay que llevarlo a cabo de la mejor forma posible.

Visitas programadas a los hijos – Apoyo al cónyuge que abandona el hogar
Sabemos que en la mayoría de los casos los hijos quedan viviendo con la madre, entonces al padre se le programarán unas visitas y días de convivencia con esos hijos. Suelen determinar los fines de semana alternos para ello y entiendo que este es uno de los peores momentos a los que se enfrentan los padres.
Es natural que un padre que ha desempeñado su papel de cuidado y responsabilidad ante los hijos, se desespere totalmente y sufra ante una decisión así, deseará ver los niños con frecuencia y a veces a diario, son sus hijos y los sigue amando, pero la realidad legal es esa y no puede oponerse a ella. Aquí empiezan grandes problemas y quejas por parte de estos padres y para los que hay colectivos muy fuertes que hacen una buena tarea de apoyo, ayuda y, cómo no, presión ante la ley para conseguir respuestas más favorables en estos casos mencionados. Es evidente que si seguimos una trayectoria del proceso de separación honesta y justa, nos evitamos todos estos problemas que dañan profundamente a esta familia, y que siempre van a repercutir en los hijos. Estos niños, a veces, se encuentran en el medio de auténticas batallas campales entre sus padres, que no cesan de utilizarlos para desprestigiarse, quitarse la razón e insultarse mutuamente.
Es importante que comprendan que con estos actos confunden a los niños, les hacen dudar del verdadero cariño que les tienen sus padres y, al final, lo único que les queda claro es que vivieron en un hogar lleno de odio y resentimiento. Malas enseñanzas para los hijos, acordaos que ellos aprenden de las conductas nuestras y piensan que si sus padres actúan así es porque es válido; a la larga serán adultos rencorosos y vengativos, que no perdonarán a los demás cuando les dañen, y mostrarán su lado más cruel y duro, ES LO QUE VIERON Y APRENDIERON. Volviendo al tema de las visitas, quiero insistir en el punto en donde es necesario cumplir estos acuerdos, y lo ideal será que los hijos vean y disfruten del padre cuando ambos puedan y quieran. La madre puede respetar este punto que favorece en gran manera el que los niños amen a su padre, cuenten con él, les cuenten sus cosas, sus problemas, porque es muy difícil ser PADRE POR UNAS HORAS. Para los padres también es difícil programar un día o, como mucho dos, con los hijos no saben muy bien qué hacer, a dónde ir, cómo llenar esas horas que antes pasaban sin darse cuenta llenas de charlas y momentos cotidianos. Al final los padres que solo buscan que los hijos estén a gusto y felices, pasan por momentos difíciles porque estos niños notan que su padre parece un programa de "actividades de fin de semana." Sería muy válido comer con los hijos de vez en cuando entre semana, cosa que también alivia a la madre de sus cargas diarias, salir a merendar un día, ir al cine o simplemente a casa a compartir confidencias y abrazos que estos hijos echarán tanto en falta. Ponerse en el lugar de ellos sería muy conveniente de vez en cuando, los padres olvidarían que los niños no son parte de sus errores o fallos en la relación, y que cargan con una decisión totalmente ajena a sus planes y deseos. También se van a dar casos que no son el reflejo de lo que aquí hablamos, y que tanto los hijos como la madre sí se verán beneficiados por la separación, en este sentido, estos hijos quedarán aliviados al alejarse de un padre que no es válido y muchas veces presenta una conducta agresiva y cruel, será muy aconsejable controlar entonces las visitas y que estos niños hablen claramente con los abogados y psicólogos, y determinar su seguridad y equilibrio afectivo. Actualmente hay un seguimiento fuerte de estas conductas, se vela totalmente por la seguridad infantil, se penalizan los malos tratos y más en menores, pero todo es poco en este sentido, son conductas muy peligrosas que solo van a arrastrar consecuencias nefastas.
Pensemos que UN NIÑO MALTRATADO ES UN ADULTO DESEQUILIBRADO, en menor o mayor grado pero sufrirá en su futuro las consecuencias irremediables de ese mal trato.
Cuando es la madre la persona que puede perjudicar a los hijos ES PRIMORDIAL PRESENTARLO COMO PRUEBA EN EL PROCESO DE MANERA QUE EL JUEZ SEPA Y COMPRUEBE ESA CONDUCTA, seguro que el padre o un familiar cercano, muchas veces los abuelos, tíos pueden hacerse cargo del cuidado de estos niños.
En último recurso quedarían bajo tutela judicial, pero es la única solución viable, para evitar que esta madre se haga cargo de ellos. PERO LA VIDA SIGUE…. Y AL FINAL COMIENZAN......

Nuevas Relaciones, Nuevas convivencias
Una vez que la vida de la pareja ha seguido un tiempo su trayectoria por separado y de alguna manera han superado la relación anterior, pueden llegar a un punto en que alguno de ellos se plantea una nueva relación.
Normalmente la madre que vive con los hijos tarda un tiempo más largo en hacerlo, motivada porque en la mayoría de los casos queda bastante aislada de la vida social que antes podía mantener con su pareja o simplemente porque queda marcada por el fracaso anterior, y ello le lleva a una etapa de soledad premeditada.
Los hijos y el trabajo llenan sus días y además no se encuentra muy ubicada en su nuevo papel social de mujer separada y sin pareja, le va a beneficiar mucho, si cuenta con un grupo de amigos para salir a divertirse, si tiene con quién dejar a sus hijos en estos casos, si le apetece volver a relacionarse con personas del otro sexo, y un sinfín de cosas que hacen a cada persona diferente. Si la separación no fue decidida por su parte, esta madre quedará un tiempo asumiendo los daños que la persona le ha causado, muchas veces acudirán a una terapia de apoyo emocional porque solas no pueden aguantar el sufrimiento.
El apoyo de su familia es fundamental en estos casos, se refugiarán en sus hermanos y padres para poder sobrellevar el proceso. Igualmente un buen grupo de amigos les animará en las caídas y en el dolor. Pero al final sabemos que la vida diaria continúa y va borrando las huellas del dolor que podemos sentir, es entonces el momento de pensar si volvemos a relacionarnos con otras personas, que pueden ser muy válidas para nosotros como pareja.
Suele quedar claro qué es lo que no funcionaba en la relación anterior y eso nos servirá de orientación para guiarnos en la nueva relación. Cuidado en quedar "enganchados" a relaciones perjudiciales y negativas para nosotros que nos traerán "clones" de la persona anterior. Si una mujer sufrió violencia y malos tratos, lógicamente se apartará de candidatos similares, que solo le traerían nuevos fallos irreparables, contando con el agravante que sus hijos no soportarían una nueva relación dañina con un hombre, que aún encima no es su padre. Les llevaríamos a una ruptura segura con nosotros y nuestra pareja. Sé que es difícil encontrar una pareja adecuada en estos casos en los que se queda muy marcado por la relación anterior. Todo lleva su tiempo, los daños emocionales son heridas abiertas que tardan en cicatrizar, tienen que limpiar, soltar todo el dolor y daño, ir cerrando despacio y, lo más importante, cerrarse del todo. El "duelo" de una relación es algo que los terapeutas recomendamos definitivamente, cerrar las puertas de esa historia, no hay otra manera de poder entrar en la siguiente de manera estable y segura. Tiempo, paciencia, superación de la relación anterior por un lado, y fe y deseos de una buena vida futura, son los ingredientes básicos para que todo funcione. Llegamos al punto de querer rehacer nuestras vidas porque hay alguien especial que nos interesa totalmente. Una vez que conozcamos bien a esa persona, sus defectos y virtudes, si encaja con nosotros, si su modo de vida es adecuado para nosotros y nuestros hijos, y estudiemos una posible vida en común con ella, en ese momento, nos plantearemos ambos darlo a conocer a los que nos rodean y, como no, a nuestros hijos. La duda más frecuente será: ¿Cómo se lo decimos a los hijos? ¿Si estos le aceptarán, que van a pensar de nosotros?, etc.

¿Cómo se lo decimos a los niños?
Nuestros hijos siempre se alegran de vernos felices y contentos, lo mismo que nosotros al verlos a ellos. En casi todos los procesos de separación uno de los cónyuges sufre más que el otro por diversos motivos, no lo esperaba, hay una tercera persona que se filtra en la relación y un abandono de una parte, se queda uno de los miembros muy desfavorecido en su vida y entorno, etc. Los hijos son testigos de todo esto y ven sufrir a su madre o a su padre al que aman profundamente. Pasado un tiempo ellos notan los cambios que se van produciendo en uno y otro, según la edad que tengan charlan con ellos de uno y otro tema, son testigos directos de la vida de la madre si ella les cuida y educa y están deseando verla de nuevo feliz, al igual que a su padre. Por ello cuando este cambio es evidente y llena de ilusión a la persona, eso va a favorecer la alegría en esa casa, en esas visitas o en el entorno que ellos compartan.

¿Cuándo se lo diremos?
Cuando estemos seguros de esa relación, cuando llevemos un tiempo razonable y conozcamos bien a esa persona, y normalmente ya todo vaya surgiendo de manera natural.
Los hijos se preguntan quién cambió el aspecto y la ilusión de su madre, que se vuelve a arreglar con esmero, que mantiene conversaciones eternas por teléfono, que se ausenta mucho más que antes, que a veces no viene a dormir y llama a la abuela, o amiga para que los cuide, y mil cambios más muy evidentes para todos. Por tanto no les pillará de sorpresa cuando, en este caso la madre se presente un día, acompañada de otro hombre que la hace feliz. Estos niños si van a reaccionar de diferente forma ante la novia de papá que ante el novio de mamá. Para ellos la vida de papá no les afecta tan directamente, ya que no vive con ellos, y esa novia les puede acompañar un fin de semana como mucho, si estarán atentos a como es, que sentimientos les despierta, si es buena con ellos, como les trata, sobre todo si papá cambia a partir de que esa mujer entre en su vida. Es importante que todos los cambios que se produzcan con su padre sean muy lentos y progresivos, para que los hijos no reaccionen con dudas o rechazos. Ellos tienen una madre a la que adorarán seguramente y no tendrán interés ninguno en sustituirla. En este caso la nueva mujer del padre debe estar muy atenta a no intervenir cuando no sea necesario. Será una buena amiga, una compañera de diversión y de momentos buenos y malos, pero que se olvide de ser una nueva madre, ningún niño lo aprobará. En el caso de la madre es bien diferente porque para ellos esa persona va a formar parte de su vida, podrá convivir con ellos o casarse con su madre y esto sí les afecta directamente. Cuando los chicos son varones, van a presentar más problemas ante este nuevo hombre. Por un lado es un competidor de su padre o ellos le verán así, si ellos aceptan de muy buen grado al novio de su mamá, se creen que serán desleales en el amor que tienen hacia su padre, y por otro lado, no les va a hacer gracia repartir el cariño de mamá que hasta ahora les pertenecía totalmente. Entenderlo así os ahorrará muchas conversaciones inútiles que ellos no van a aceptar ni a compartir, es más, intentarán por todas las maneras que la madre se aleje de ese hombre, para así recuperar su atención y cariño. Los hijos en ese momento son muy egoístas en su actitud, responden de manera muy primaria y superficial, sienten miedo de nuevo, entran cambios en su vida y ellos no los han pedido.
¿Qué debemos hacer?
Continuar, por supuesto, con la nueva relación y darles a ellos la seguridad que nosotros tenemos en ese momento, cuando vean que todo sigue a pesar de ellos y que esa pareja se ama, a pesar de los problemas, se irán relajando en la desconfianza y al final tomarán partido al lado de la madre o padre que ellos ven ahora feliz. 

¿Cuándo debemos presentar la nueva pareja a los hijos?
Cuando veamos que la relación entra en un momento de estabilidad y planes de vida en común. El tiempo de esa relación irá marcando los avances y decisiones de la pareja, la ilusión por compartir su vida hará dar pasos de acercamiento hacia los hijos.
Hay momentos muy adecuados para hacerlo, un fin de semana compartido o unas vacaciones en las que los hijos y la nueva pareja pueden disfrutar y conocerse con calma, siempre de manera natural y sin forzar para nada a las partes, eso no sería bueno para nadie. Al principio conviene ser discretos en la relación, los besos y caricias continuas pueden agobiar a los niños que no están acostumbrados a este tipo de cariño en su madre o padre y pueden surgir los celos, es normal que la niña que adora a su papá no soporte los besitos y arrumacos de su novia, ella pensará que papá ya no la quiere como antes. Para nada nos convienen estas cosas. Ya se irá adaptando a la nueva situación y lo llegará a ver con la naturalidad que esto conlleva, es más, les conviene mucho que estos gestos de cariño y amor vuelvan a formar parte de su ambiente en casa. No debemos olvidar que estos niños pasan una temporada larga de su vida, conviviendo con su madre solamente, se adaptan a familias monoparentales a ver y a querer a sus padres por separado y en la distancia, son temas importantes que les afectan, lo van a aceptar y a tolerar, porque no tienen otra opción de vida, que si pudieran elegir el 90% querrían que sus padres se volvieran a juntar. Solo en casos muy extremos, de malas convivencias, malos tratos, situaciones caóticas son para ellos insufribles y entonces sí que el divorcio es la gran solución. El cambio, por tanto, que se produce en su entorno familiar ante una nueva pareja en sus progenitores influye mucho en ellos. Ya hemos señalado las diferentes reacciones entre varones y hembras ante el novio de mamá o la novia de papá. Pero, en general, pienso que para todos es positivo este cambio, que vuelva el afecto, el cariño y la ilusión a un hogar siempre es beneficioso par sus miembros. Los padres vuelven a tener ganas de hacer cosas, planes, viajes, que antes esa soledad y sufrimiento impedirán. Los hijos se contagiarán de esa alegría y compartirán momentos, diferentes y volverán a formar parte de un entorno feliz y adecuado para ellos.
Veremos a continuación cuáles pueden ser las opciones de convivencia y vidas en común de estas nuevas parejas.
Nuevas convivencias con terceras personas

Una vez que la pareja se ha planteado una vida en común, puede elegir entre varias opciones de vida. Una de ellas puede ser un nuevo enlace o matrimonio, porque ambos deciden este vínculo fuerte y de algún modo más serio o estable. Desde luego es una decisión que suele hacerse ante una situación de pareja que funciona bien y que se encuentra muy afín en sus proyectos y decisiones. Tienen muy claro cómo van a compartir sus vidas, normalmente han pasado por un tiempo de convivencia en común, cada uno con sus hijos respectivos (cuando se da el caso), y suelen obtener buenos resultados porque en la mayoría de los casos, ambos proceden de matrimonios con malas convivencias, de uniones en términos civiles porque la pareja anterior desestimó la unión por la iglesia, por ejemplo, y en este caso les puede llenar de ilusión el pasar por ese tipo de ceremonia con todo lo que ello implica (celebración religiosa, el banquete, el traje soñado de la novia, la elegancia del novio, reunir a sus amigos y a sus parientes más cercanos, la luna de miel), son detalles que para muchas personas marcan una diferencia bonita en sus vidas. Y ahora pueden cumplir esa ilusión porque esa nueva pareja lo acepta y comparte. También se da el caso en parejas en que la novia o el novio son personas solteras y libres que desean unirse formalmente y con todo tipo de detalles. Hay que tener en cuenta, entonces, que un nuevo matrimonio implica una serie de pasos y responsabilidades, que no todas las parejas de personas ya separadas y con antecedentes de malas convivencias son capaces de superar.
Hay un número de personas, por cierto bastante elevado, que van a elegir una segunda opción de convivencia, que es permanecer cada uno en su propia casa y compartir días, temporadas determinadas (vacaciones, puentes largos, fines de semana que no tienen a los hijos porque le tocan al otro cónyuge) en los que se trasladan a casa del otro y de esa manera hacen una vida en común plena y satisfactoria para ellos. Está claro que esta opción es muy diferente a la anterior, no implica tanta responsabilidad, nadie va a unir las dos familias anteriores y abandonar totalmente su forma de vida, aunque sí es totalmente válida como opción de vida en pareja. Suele ser elegida por personas independientes que, aunque están enamoradas prefieren seguir con su estilo de vida anterior, que les gusta y satisface y cuando necesitan más intimidad entre ellos o desconectar de su día a día se evaden juntos a compartir sus momentos y ratos de ocio. Cuando hay hijos que presentan muchos conflictos ante la nueva pareja y que sería perjudicial dar el paso de unirse todos en una misma casa, es una opción adecuada para todos. Ellos siguen en su hogar, su entorno, sus amigos, vecinos, y todo lo que ellos quieren como parte de su vida y que les ofrece una estabilidad en todos los sentidos, entonces aconsejaría esta forma de vida para la pareja, porque ellos estarían igualmente compartiendo planes y proyectos pero sus hijos o terceras personas (a veces los abuelos o un familiar que vive con ellos) continúa con su misma vida que ya consiguió aceptar y adaptar. Es poco aconsejable ir contra los deseos y peticiones coherentes de los hijos, cuando estos tienen edad suficiente para poder elegir libremente su estabilidad y entornos adecuados, y que una vida en común con una persona que ellos desestiman totalmente, va a traer una serie de conflictos graves que van a afectar a todos, ya que estos conflictos les impedirá que reine la paz en su nuevo hogar. Hay niños o adolescentes que bajo ningún concepto aprueban la nueva unión de sus padres, y responden con conductas violentas y conflictivas que a veces terminan muy mal, los padres forzándolos no consiguen nada más que aumentar esa fricción y perder la confianza y cariño de esos hijos que ya han pasado su calvario particular anteriormente con la separación. En estos casos, es mejor que ese chico-a, se quede con el otro cónyuge que ellos eligen para convivir y alejarse un tiempo de esa nueva pareja, no hay miedo de que sea una decisión incorrecta, ya que el hijo la prefiere y a veces, crea nuevos lazos de unión con el padre o la madre que antes solo visitaban y que ellos añoran. Si forzamos la situación todos saldremos perjudicados, la relación se puede perder incluso por ello, y de esta forma se encuentra una solución correcta. Cuando pase un tiempo podremos comprobar las consecuencias de esta decisión y de esta forma, mantenerla adelante, o que ese hijo-a retorne la convivencia anterior.
Por ellos y por nosotros debemos procurar buscar siempre la armonía y la estabilidad. Con estas bases todo lo que se construya saldrá adelante. Siempre habrá una opción válida para todos, dar con ella, luchar por ella y al final veremos que nuestra vida puede entrar en una nueva etapa muy enriquecedora y estable.

Es posible educar a nuestros hijos por separado – Claves por seguir
Una vez comenzada la nueva convivencia con nuestra pareja es importante tener en cuenta una serie de principios que nos evitarán muchas discusiones y dudas.
Si uno de los componentes acepta al otro y a veces con sus hijos, en su casa, tiene que tener muy claro que va a dejar de ser "su casa" en la que vivía sólo, para convertirla en la casa familiar. Sus hijos van a tener que ceder su espacio, sus dormitorios a veces, sus pertenencias y cosas personales, y todos aprender a respetarse. Es uno de los problemas que antes surge, el niño no soporta a la niña que no es su hermana y la niña quiere su antigua intimidad, que ahora no tiene; antes mamá y los hijos se entendían perfectamente, y ahora hay "personas ajenas" andando por su casa o viceversa. Es vital hablar de estos temas una y otra vez con los hijos y la pareja, es vital ser profundamente generosos cuando se tiene que compartir algo tan tuyo como es tu hogar, tus cosas, tu espacio. Es una norma primordial a tener en cuenta. Otro punto clave es compaginar las tareas del hogar, que antes estaban perfectamente distribuidas. No puede haber ningún tipo de privilegios ni diferencias con los niños, los confundiríais y crearíais un clima de celos y disputas entre ellos. Cada miembro de esa nueva familia hará su cometido, respetando a los demás e intentando querer a cada persona que convive con ella. Crear un clima de confianza y amor en la pareja y los hijos lo percibirán al momento, les beneficiará profundamente, volverán a sentirse seguros, en un hogar estable. El tiempo de ocio y esparcimiento también se debe hablar y pactar fórmulas válidas para todos. Las salidas del fin de semana pueden ser mejor que antes ya que hay más ideas que dar, más grupo para pasarlo bien, es cuestión de gozar de los momentos de estar juntos y en armonía, lo demás se añadirá solo. Si los padres con su nueva pareja ayudan, crearán un clima de cariño y respeto que los niños imitarán rápidamente. Por tanto, seriedad, responsabilidad en esa nueva etapa, honestidad y acuerdos claros para todos los miembros de esa familia, compartir con respeto y armonía y una gran dosis de amor y comprensión, SON LAS CLAVES A SEGUIR PARA TRIUNFAR EN ESA NUEVA CONVINENCIA. Hemos llegado al final de un recorrido arduo y difícil en la vida de toda pareja que se separa. Desde que esta pareja empieza a fracasar, a intentar soluciones para superar estas crisis, pero a pesar de todos los esfuerzos al final abogan en un proceso de separación legal y divorcio por una parte, hasta que terceras personas comienzan a formar parte de sus vidas de nuevo. Los problemas y dudas con los hijos, los problemas entre los hijos y esa tercera persona que intenta formar parte de nuestras vidas, son todos ellos temas muy frecuentes en terapias y consultas de orientación, todo es importante y se debe estudia, sopesar, volver a replantear una y otra vez porque de ello dependerá una futura felicidad y estabilidad afectiva. No es fácil pero sí posible, todo depende del esfuerzo en el camino, de la ilusión que se ponga y da las ganas de triunfar. Son elementos comunes que hay que llevar consigo en cualquier proyecto y meta de nuestras vidas, haciéndolo se va consiguiendo resultados, despacio, sin prisas pero sin pausas, y EL GRAN FINAL LLEGARA.
Vamos a ver y analizar ahora, un enfoque totalmente exclusivo de los niños ante el proceso de separación de sus padres. Quiero hacer hincapié en que para ellos es diferente todo, como lo sienten, como actúan, qué piensan...es importante saberlo y compartirlo por lo menos.

¿Cómo ven el divorcio los hijos? – Problemas más frecuentes

Papá y mamá ya no se quieren. ¿Me siguen queriendo a mí?

Los niños y en especial si son de edades pequeñas afrontan de manera diferente la separación de sus padres. Ellos no cuentan con la madurez suficiente que les permite ver esa dualidad que se puede producir en el amor y el paso hacia el desamor. Ellos, lo sabemos, aprenden de nosotros y de nuestras experiencias porque somos sus modelos a seguir. Por otro lado no tienen memoria de etapas anteriores o de experiencias pasadas que les permitan saber comportarse y reaccionar conforme a los errores de antes, todo ello les deja totalmente indefensos ante las situaciones conflictivas de la vida. Su origen somos los padres y su estabilidad emocional parte de nuestras experiencias y conductas hacia ellos. Si ven que sus padres se aman y respetan aprenderán a amar y recibir amor y respeto, si esta experiencia es negativa o conflictiva, guardarán ese aprendizaje y les mantendrá alerta en su futuro cuando vivan experiencias semejantes. Por ello son tan importantes las conductas que mostremos con ellos y ante ellos. Si notan que sus padres ya no se quieren, porque les oyen discutir, ya no se besan a menudo, no comparten momentos afines, se critican constantemente, o incluso son testigos de malos tratos, todo esto les repercute directamente y les va a provocar unas respuestas de miedo y soledad muy importantes. Su núcleo de amor y afecto se rompe y ellos se sienten a la deriva, saben que su vida depende del cuidado de sus padres y la ven entrar en una fase de peligro. ¿Si mis padres no se quieren, me seguirán queriendo a mí? ¿Si ellos dejan de amarse qué pasará conmigo? ¿Si papá se va de casa es que ya no le veré más? ¿Dónde vamos a vivir mamá y yo cuando dice que nos vamos de casa? Todas estas y mil preguntas más se las hacen nuestros hijos aunque pensemos que no, ellos nos aman a los dos aunque pasen más tiempo con uno u otro, y les relaja profundamente descansar en los brazos de papi cuando llega a casa o les agrada esperarle y recibirle cada día como lo hacen desde pequeños. Saben que son importantes para nosotros y ES NUESTRA OBLIGACIÓN EXPLICARLES CLARAMENTE QUÉ NOS ESTÁ PASANDO.
Hay maneras de hacerlo, según sea la edad del hijo. Un niño pequeño no entenderá si le hablamos de que ya no nos soportamos o que una tercera persona ha entrado en la vida del matrimonio y ello va a romper la relación, pero sí puede entender que papá le quiere con locura y le va seguir cuidando y protegiendo aunque se traslade a vivir una temporada lejos de él, siempre le hablaremos que va ser temporal y por motivos de trabajo, traslado, etc., poco a poco se irá haciendo a la nueva situación y se le hablará de otras cosas. Un adolescente entenderá que sus padres se alejen y vivan por separado si lleva, como es de esperar, un tiempo largo soportando sus enfrentamientos y sus peleas, le aliviará saber que se va a librar de esas batallas que le incordian su paz y estabilidad. Pude elegir, incluso amparado por la ley con qué cónyuge quiere seguir viviendo y qué tipo de visitas prefiere, si más frecuentes, compartiendo la noche o no si se exige una medida de protección ante él y su madre en caso de malos tratos en el matrimonio. Por tanto, que quede claro que los hijos deben tener una explicación acorde del problema e incluso compartir decisiones con sus padres.

Estoy triste – Papá, mamá ayudadme
Se pueden dar casos en que el niño-a o los niños de esa familia caigan en una serie de conductas anómalas que habrá que tratar en su momento, conductas de depresión o de ansiedad, originadas por la inseguridad que le produce la separación de sus padres son las más frecuentes. Una melancolía continua, llantos frecuentes, hipersensibilidad e incluso retroceso a etapas anterior de desarrollo son casos frecuentes en las consultas de los psicólogos que nos dedicamos a estos temas. Es importante coger a tiempo el problema y darle una pronta solución, nos evitaremos futuros problemas o recaídas en el trastorno.
La atención singular por parte de cada uno de los padres es vital para estos niños, no soportarían el rechazo de uno de ellos porque no lo entenderían, a pesar que es frecuente el abandono de alguno de ellos por parte del progenitor. Es realmente triste que un pequeño pase por un sufrimiento así sobre todo cuando él sigue queriendo a ese padre o madre como antes, porque con él no es el problema. Sin embargo suelen pagarnos el pato de nuestros errores y se ven arrastrados totalmente en nuestras decisiones y consecuencias. Una terapia de apoyo y seguimiento emocional por parte del terapeuta infantil les ayudará a sobrellevar el dolor.

¿Se lo debo contar a mis amigos?
Los niños comparten sus ideas y opiniones con sus amigos, tienen un sentido noble y honesto de la amistad porque todavía no han pasado por experiencias negativas con frecuencia, todo lo que ellos viven en sus casas lo cuentan inocentemente porque son así, inocentes y confiados. Por ello, cuando su esquema familiar se deshace, es importante que se desahoguen con su gente, con su grupo. Pero hay un punto importante que vamos a estudiar aquí, para ellos la separación de sus padres suele ser algo no deseado, o por lo menos muy diferente a lo que ellos como niños desean en su interior. Se les rompe totalmente los esquemas de su vida en todos los sentidos: Pueden perder su antigua casa con sus pertenencias, si es que los padres así lo deciden, cambiar de casa y entorno para vivir, dejando atrás amigos, vecinos, lugares de encuentro, el espacio para ellos conocido y por lo tanto, seguro donde moverse. Pueden volver a compartir la casa de sus abuelos y tíos que estaba muy bien de visita los domingos, pero para instalarse definitivamente ya no les hace tanta gracia, no es su habitación, ni su sala de estar, incluso detalles nimios como el baño influyen en su malestar personal. Todo ha cambiado y ellos no lo han pedido y lo que es peor NO LO DESEAN. Es importante pensar en estas pequeñas cosas que conforman y amparan la ESTABILIDAD EMOCIONAL DE NUESTROS HIJOS. Son muy viscerales, se mueven por principios básicos de seguridad y placer, lo que les produce miedo o inseguridad lo rechazan de plano, no tienen experiencia ni saben adelantarse al futuro, son niños nada más y como ello respiran y viven. Por ello nos va a llevar un tiempo el adaptarlos y centrarlos de nuevo en su nueva vida. Cada niño va a presentar un esquema totalmente diferente y personal de adaptación a esa realidad, y de esta manera lo va a asumir y a compartir con los demás, con los que le rodean y cómo no con sus amigos y compañeros. Unos deciden ocultarlo un tiempo hasta que la realidad es tan evidente que no les queda más remedio que decirlo claramente. Otros lo cuentan como un gran secreto que no quieren compartir, excepto con sus amigos muy íntimos, a estos les van detallando cada paso y decisión que van dando sus padres y ahí dejan salir las emociones y sentimientos que estos pasos van desencadenando. Es bueno que esto ocurra porque desahogan su dolor y sus miedos. Los padres en estos momentos están tan centrados en sí mismos que olvidan frecuentemente estos detalles. Pero hay casos en que estos niños se cierran totalmente y no quieren que nadie sepa lo que les está ocurriendo, para ellos no es bueno el panorama que tienen ante sí, y por supuesto no lo van a compartir con los demás, sufren en silencio, lloran a escondidas, se cierran en su habitación con todo tipo de excusas, sólo desean que todo acabe de una vez y poder vivir en paz. Otro sin embargo van a empezar a comportarse de forma violenta, antisocial o delictiva, son respuestas al entorno que no les gusta y que ellos no quieren asumir. Pretenden de esa manera cambiar y romper totalmente los esquemas que antes seguían y que de alguna manera complacían a sus padres y demostrarles que ellos van a hacer lo que les venga en gana, ésta es una forma de castigarlos y castigarse porque no les gusta lo que están viviendo. No tienen en cuenta las consecuencias de todo este cambio porque, ya señalaba antes que no cuentan con una visión de futuro ni experiencias de pasado que les avisen donde pueden llegar. Son niños o chicos que saben que sí están haciendo mal, que a sus padres no les va a gustar para nada lo que hacen pero motivados por amigos, que según ellos son de su mismo pensar y vivir, les arrastran poco a poco hacia un camino tortuoso y duro que va a traer graves consecuencias. Vamos a estudiar dos puntos clave en estas conductas o respuesta de estos chicos. Por un lado la situación familiar que antes tenían en su casa ha cambiado totalmente, sus padres se han separado, ellos han quedado probablemente al cargo de una madre que se va incorporar lógicamente al mercado laboral, si no estaba ya anteriormente, pero que ahora dedicará con mas esfuerzo y tiempo ya que su economía queda recortada en muchos casos. Ellos van a estar solos muchas más horas que antes, que el padre compartía su vida y su tiempo con ellos, y algo fundamental LA AUTORIDAD PATERNA va a desaparecer casi del todo, para sustituirse por una padre "por horas" al que no le van quedar muchas ganas de reñir, corregir o castigar a ese hijo-a, al que casi no ve y sigue queriendo. Con lo cual el chico-a queda más suelto en cuanto a obligaciones, normas, valores que ahora no hay tiempo de revisar ni forma de controlar como antes. Siempre hay casos excepcionales de hijos modelo que asumen igualmente sus responsabilidades, sus estudios y sus valores, pero son los menos y muy meritorios por su parte. En estos casos, por tanto, tiene que haber una intervención drástica por parte de uno de los padres, el que quiera o pueda asumir ese control del hijo, que sigue estando bajo su responsabilidad y actuar penalizando su comportamiento pidiendo ayuda, cuando sea necesario, a la ley y a profesionales que están para ello (psicólogos, psiquiatras para poder seguir con la vida que ahora, orientadores, asistentes sociales) pero nunca abandonar a estos chicos que de otra manera se perderán definitivamente en ese mal camino. Conductas que al principio pueden ser una llamada de atención o una rebeldía puntual, pueden convertirse en formas de vida que serán difíciles de atajar. Se distanciará de sus padres, desestimará la autoridad que ellos ejercen sobre él y terminará por marcharse de casa ya le gusta y que no está dispuesto a abandonar. Son males que se pueden prevenir y eliminar estando un poco atentos a lo que como padres tenemos que cuidar que es el comportamiento de nuestros hijos, aunque se entre en una nueva dinámica de vida, sí requiere más sacrificio personal pero tiene su compensación en ver llegar a los hijos a un futuro seguro y estable. Creo que merecerá la pena.
No me concentro como antes – Mis notas bajan

Este es un apartado importante que puede presentarse en los casos de separación. Los hijos se ven afectados en todas sus áreas de comportamiento y sus conductas que hasta ahora mantenían como constantes, pueden empezar a variar y deteriorarse.
En los estudios es el tema en que primero se van a reflejar las consecuencias de estos cambios, ya que les afectan directamente en varios niveles. Su nivel de concentración puede bajar de forma considerada debido a que el entorno donde ellos estudiaban hasta ahora, como puede ser su casa, su habitación, ha variado (se han cambiado de domicilio, comparte habitación con sus hermanos...), añadido a la etapa de crisis que envuelve cualquier proceso de separación, vamos a encontramos con unos niños tensos, inseguros, con síntomas de ansiedad, depresivos o con cualquier otro tipo de sintomatología específica de estas etapas conflictivas, y ellos le van a dar rápidamente una salida emocional consecuente. No podrán memorizar como antes debido a los bloqueos y tensiones que rodean sus pensamientos, su cabeza se llenará de miedos e inseguridades que impiden que se centren como antes hacían, su entorno ya señalamos que afectará notablemente y la consecuencia es inevitable.
Por tanto van a empezar a bajar sus notas escolares debido a todo ello pudiendo entrar paulatinamente en una etapa de fracaso escolar que es importante tener en cuenta. Los padres deben responder con una dosis extra de paciencia y comprensión ya que nos encontramos con unas causas que aclaran este fracaso, suele ser transitorio pero depende mucho del tratamiento que le demos al problema. En la mayoría de los casos los padres no están abiertos a un nuevo conflicto que añade más tensión a sus días, pero de ellos va a depender su pronta solución. Un apoyo emocional fuerte, hablarles con calma para que ellos den salida a esa angustia que les está impidiendo centrarse en sus estudios, ayudarles compartiendo, si es posible, sus horas de estudio o contando con un apoyo fuera del horario escolar, irse a casa de un amigo que les ayude con las tareas de cada día, son soluciones que pueden acabar con este problema. Si a pesar de estas ayudas el niño-a continúa de forma progresiva bajando notas y perdiendo sus facultades de estudio hay que pensar entonces en pedir ayuda profesional y entrar en un tipo de terapia que nos ayude a buscar la solución adecuada. Es un momento en el que se suelen acumular tensiones y problemas lo cual crea un campo favorable para la aparición de todo tipo de trastornos tanto en los niños como en los padres y es bueno poder contar con el apoyo de un profesional que nos va a dar alternativas de cambio y sobre todo soluciones adecuadas para salir de la situación. EI solo hecho de tener con quién hablar del problema y que no forme parte del escenario conflictivo es vital en estos casos, si añadimos su experiencia como persona especializada en estos conflictos, nos llevará a conseguir el dar respuestas correctas que de otro modo es difícil llevar a cabo. Por tanto, señalo como importante la evaluación de cualquier problema de fracaso escolar en los hijos, buscar alternativas de enfrentamiento al problema con la ayuda de los padres, profesores de apoyo, psicólogos especializados en el caso y adoptar de esta manera, soluciones correctas y puntuales, que solventarán la situación, no dejando que repercuta mas tiempo en los niños.
Cuándo acudir a un psicólogo – Terapias de apoyo
Vamos a analizar ahora en este capitulo los momentos en los que sí es importante y definitivo pedir ayuda a un profesional adecuado, porque los problemas que nos trae el proceso de separación y divorcio, nos sobrepasan y nos van a conducir a una serie de estados paralizantes que nos pueden impedir llevar una vida diaria "normal" y coherente.
Quiero señalar, antes que nada, que un 80% de las familias que se separan acuden a este tipo de ayuda, que no es inconveniente el acceso a ello, desde el punto de vista económico, por ejemplo, porque hay centros en todas las comunidades dedicados a estos temas, centros de ayuda familiar que cada lugar de residencia tiene asignado y que costea la seguridad social de este país, algo muy necesario por otra parte y que todo avance en este sentido es primordial. Estamos hablando de la seguridad física y psíquica de las personas que componen nuestras familias, nuestra sociedad. Son prioridades absolutas para el buen funcionamiento de todos, de nuestras vidas. Los padres en cuanto comienzan un proceso de separación van a entrar en una etapa totalmente conflictiva que les va a ir llevando por una serie de cambios muy importantes.
Primero - El cónyuge que hasta ahora compartía el hogar y que de alguna manera colaboraba en sus tareas y problemas, pasa a desligarse totalmente de ese hogar, porque simplemente, YA NO VA A FORMAR PARTE DE ÉL.
Segundo - Este cónyuge que compartía la responsabilidad de los gastos y problemas económicos de la casa, pasa a compartir esos problemas pero de forma muy diferente, ya que van a ser sus gastos propios y personales, de su casa propia y tendrán que arreglar como puedan los gastos de su casa anterior buscando una solución justa y aceptable para ambas partes. Todos sabemos el tipo de conflicto que se inicia en estos casos debido a que los temas económicos nos superan y nos hacen entrar en auténticas batallas en las que perdemos totalmente nuestros valores más básicos. Peleas continuas, decisiones totalmente injustas para una de las partes (que suele ser la persona que permanece con la guardia y custodia de los hijos) ocultamiento de los bienes poniéndolos a nombre de familiares para perjudicar al otro, auténticos desastres que dejan entrever con el tipo de persona que compartíamos nuestras vidas y que ahora, no tiene el mínimo reparo en soltarnos a la deriva, amarrando duramente sus tesoros acumulados en el matrimonio y que por lógica, forman parte de una propiedad común y que hay leyes y principios legales que nos van a dar una idea de cómo hacerlo.
Tercero - Los hijos son un tema crucial en este proceso y deben ser el problema que nos debe preocupar más en ello, aunque no siempre suele ser así y cargaremos más tarde con sus consecuencias.
Cuarto - La vida familiar se disgrega totalmente y debemos fijarnos en qué condiciones queremos continuar estas vidas que al final van a seguir coincidiendo con ese cónyuge de alguna manera, porque los hijos van a seguir compartiendo la vida de ambos, aunque sea por separado. Es importante, por tanto, contar con que del modo como terminemos el proceso con nuestra pareja en el matrimonio, va a repercutir en una futura relación de entendimiento y soluciones de problemas con estos niños. Son puntos que se deben tener en tener en cuenta y que se deben evaluar cuanto, antes porque cualquiera de ellos y, como no, todos juntos van a ALTERAR Y DESEQUILIBRAR NUESTRA ESTABILIDAD y A AFECTAR EN LA BÚSQUEDA DE SOLUCIONES, y estos procesos no debemos olvidar que en la mayoría de los casos se convierten en una autentica lucha. Entramos por tanto en la alternativa de una búsqueda de ayuda profesional en los casos en que nuestros argumentos se acaban y los conflictos nos superan. Señalemos los casos en que los padres sí requieren una terapia de apoyo emocional debido a varios factores que vamos a señalar:
Viven momentos de mucha tensión, buscan soluciones constantemente, desmontan antiguos esquemas de vida, dejan sus casas, compran otras nuevas, mueven a los hijos hacia uno y otro lado, consultan abogados, en definitiva entran en una fase en la que consumen tanta energía vital, que su cuerpo y su mente se ve alterada por este tipo de sobrecarga emocional, y todo ello les va a llevar a algún tipo de trastorno específico. Vamos a analizarlos en detalle.

Trastornos de conducta probables en una situación de separación y divorcio
Podemos entrar en una CRISIS DE ANSIEDAD que se va a caracterizar por una angustia vital que no se puede tolerar, miedos exagerados, sobresaltos, falta de apetito, insomnio frecuente y repetitivo, alteraciones de la conducta (se aíslan y no quieren ver a nadie o por el contrario no soportan estar solos y demandan compañía constantemente). Todo ello altera de tal manera la vida del sujeto que impide que este lleve una vida cotidiana como hasta ahora lo hacía y empieza a afectarle en todas sus áreas de comportamiento: laboral, social, familiar; es totalmente comprensible esta respuesta, estamos hablando de una sobrecarga emocional que supera los índices de tolerancia de cualquier persona en condiciones normales. ¿Qué debemos hacer? PEDIR AYUDA, HACER FRENTE AL PROBLEMA Y OLVIDARNOS DE LOS SUPERMANES Y HEROINAS DE PANTALLA, porque sólo somos seres humanos con sentimientos y emociones, que contamos con unos límites reales. Otra respuesta común y frecuente es entrar en un PROCESO DE DEPRESION progresivo que va a traer consigo unos síntomas propios de este trastorno: falta de apetito, falta de sueño, tristeza en demasía, llantos continuos, ausencia de ganas de vivir el día a día, dejadez, aislamiento social, etc. Todo ello por supuesto, va a requerir una terapia adecuada durante un tiempo determinado, hasta que finalicen los síntomas y la persona, vuelva a ser la de antes. También es frecuente sentir respuestas propias de una sobrecarga emocional por STRESS, con síntomas de ansiedad, palpitaciones, pensamientos obsesivos que dan vueltas en nuestra cabeza y no podemos evitar, actividad constante, charlas continuas, movimiento, no poder parar quieto, etc. Requerirá una terapia centrada en la relajación con técnicas de respiración, visualización creativa, acercamiento a las metas deseadas, eliminación progresiva de obstáculos, hasta que remita el problema.
Por supuesto todos estos conflictos ya señalamos que requieren psicoterapia con un psicólogo, muchas veces acompañada de una medicación específica, que tiene que ser prescripta por un médico-psiquiatra y a veces, hospitalización o retiro de esos pacientes de su entorno habitual, porque está afectando mucho al sujeto y conviene alejarlo físicamente del entorno conflictivo, de ahí que sea muy aconsejable un tiempo de descanso en otro lugar apartado de las personas habituales, de los problemas y conflictos. Muchas veces no va ser posible y es cuando se interna al paciente en una clínica de reposo o retiro. Estas personas solo piden y precisan descansar y salirse de tantos problemas ya que el dolor que manifiestan les supera totalmente y repito una vez más que solas NO PODRAN TOLERARLO. Al igual que el cuerpo ante situaciones físicas de agotamiento entra en una fase de bajada de defensas y enferma, la mente ante esa saturación del umbral de dolor, entra también en una fase de agotamiento mental y enferma. EN LOS NIÑOS ya hemos señalado anteriormente las respuestas más frecuentes ante el conflicto de sus padres que enumeraremos de nuevo, las mismas crisis de ANSIEDAD pero con connotaciones más leves propias de la infancia, miedos, fobias, pesadillas nocturnas, regresiones a edades inferiores, (quieren volver a dormir con mamá o con papá) y lo único que están señalando es que tienen miedo de alejarse del progenitor y llegar a perderle para siempre.
FRACASOS ESCOLARES frecuentes, bajadas de notas, falta de atención, de concentración en sus trabajos, pérdida temporal de memoria. Todo ello requiere la colaboración total de padres y profesores que a estas alturas ya deben estar tomando buena nota de la situación familiar del niño para atajar con su ayuda más consecuencias negativas a nivel escolar. DEPRESIONES Y EPISODIOS CORTOS DE MELANCOLIA, con síntomas de tristeza continua, llantos, falta de apetito, trastornos del sueño, aislamiento social, etc. Recomiendo por tanto una buena terapia de apoyo emocional para estos niños que solos no podrás sobrellevarlo ni superarlo. Son etapas muy conflictivas en las que carecen de recursos para hacerles frente. Los procesos de separación y divorcio son etapas de lucha y modificación de costumbres fuertes y a veces dramáticas, no dudemos en pedir ayuda profesional y superar de este modo todo este grave conflicto.

Conclusiones finales
Llegamos de este modo al final de este pequeño manual de ayuda para toda pareja y familia que se halle en un proceso de ruptura y separación matrimonial o de convivencia. Son temas que cada vez aumentan más en número y caracterología, pero todos son vitales y cruciales, es llevarlos a cabo con total entereza y esfuerzo, siempre hay ayudas con las que contar, recursos a los que echar mano, apoyos en los que descansar de vez en cuando, pero lo FUNDAMENTAL ES HACERLO, SOLUCIONARLO y NO OLVIDAR QUE LOS ERRORES FORMAN PARTE DE NUESTRAS VIDAS; son las estaciones en las que hay que detenerse porque algo no va del todo bien y simplemente debemos corregirlos, enderezarlos para volver a reiniciar la marcha que no tiene fin, porque al final veremos siempre que ha merecido la pena y HEMOS TRIUNFADO, porque la vida tiene esa meta y esa meta es la que debemos seguir.

¡ADELANTE Y BUENA SUERTE!

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