Jung, Carl Gustav (1875 - 1961)
Figura tutelar de la Psicología Analítica, este polémico psiquiatra suizo (1875 - 1961) esparce su sombra sobre todo el siglo XX. Se le reconoce no haber reducido a patología, a
enfermedad, la psique humana y sopesar variables históricas y culturales.
Entre 1900 y 1909 Jung trabajó y vivió en el hospital mental cantonal Burghoezli, primero como residente y luego como jefe adjunto. Era allí practicante de la anstaltpsychiatrie,
ese método y estilo de observación cotidiana de los pacientes y de estrecha participación en sus vidas, típico del siglo XIX, que produjo los diagnósticos diferenciales todavía
vigentes en la psicopatología actual.
Para el momento del nacimiento de Jung ya Galton, primo de Darwin, había elaborado una lista de palabras y cronometrado sus asociaciones. Y Thomas Brown de Edinburgo,
había investigado aun antes, las diferencias individuales en asociaciones y había postulado unas diez leyes de cómo y por qué las ideas evocan otras ideas. La tarea en Burghoezli
era entrar en la mente del paciente a través de las asociaciones; ya que las asociaciones, según Bleuler "eran la vía para entender al hombre completo".
Jung cambió completamente la manera de ver las cosas. El hizo preguntas nuevas y heréticas. No qué vía siguen las asociaciones. No cómo y por qué la asociación funciona, sino
cómo y por qué y cuándo no funciona la asociación. No cuáles son sus leyes, sino qué las perturba. El prestó atención a lo raro, lo anormal, lo patologizado. La pregunta puesta
en términos de ¿qué es lo que perturba?, implica un "que", un algo "otro", un bloqueo o interferencia, un ímpetu contrario a la inercia de un entumecido o a la voluntaria resistencia
de un porfiado. Un que, un algo, un otro más fuerte que las mismas leyes de la asociación. No sólo había Jung diseñado un método experimental para investigar el inconsciente de
Freud, también había reimaginado el ser humano como locus de complejos semiautónomos a los que luego llamó daimones, espíritus, kobolds, gentecita, y dioses.
No las asociaciones, sino sus perturbaciones, causadas por los complejos eran "la vía para entender al hombre completo". Jung había utilizado un terreno usual para hacer la
pregunta más inusual. Y utilizó el método empírico—cuantitativo para liberar la psicopatología de la noción empírica—cuantitativa de personalidad. Utilizó el método científico
para subvertir la actitud científica, abriendo así el camino hacia una fenomenología radical de la psique como campo autónomo de múltiples personificaciones.
Su trabajo más brillante de aquella época mostraba cómo son intercambiables los síntomas histéricos del cuerpo, los disturbios medibles de las asociaciones verbales y las figuras
fantásticas del sueño. Los complejos expresados en el lenguaje, aparecen físicamente en nuestros síntomas y caminan de noche en nuestros sueños. Síntomas neuróticos junto con
respuestas normales. Esquemas mentales junto con reacciones corporales: el mundo nocturno y también el mundo diurno están fundamentalmente inmersos en la realidad psíquica
de los complejos inconscientes.
No puede extrañar entonces que Jung se haya convertido en uno de los santos de la Nueva Era ya para los años sesenta, cuando apareció entre los iconos de la portada de un
disco de Los Beatles.
Un aporte de:
Figura tutelar de la Psicología Analítica, este polémico psiquiatra suizo (1875 - 1961) esparce su sombra sobre todo el siglo XX. Se le reconoce no haber reducido a patología, a
enfermedad, la psique humana y sopesar variables históricas y culturales.
Entre 1900 y 1909 Jung trabajó y vivió en el hospital mental cantonal Burghoezli, primero como residente y luego como jefe adjunto. Era allí practicante de la anstaltpsychiatrie,
ese método y estilo de observación cotidiana de los pacientes y de estrecha participación en sus vidas, típico del siglo XIX, que produjo los diagnósticos diferenciales todavía
vigentes en la psicopatología actual.
Para el momento del nacimiento de Jung ya Galton, primo de Darwin, había elaborado una lista de palabras y cronometrado sus asociaciones. Y Thomas Brown de Edinburgo,
había investigado aun antes, las diferencias individuales en asociaciones y había postulado unas diez leyes de cómo y por qué las ideas evocan otras ideas. La tarea en Burghoezli
era entrar en la mente del paciente a través de las asociaciones; ya que las asociaciones, según Bleuler "eran la vía para entender al hombre completo".
Jung cambió completamente la manera de ver las cosas. El hizo preguntas nuevas y heréticas. No qué vía siguen las asociaciones. No cómo y por qué la asociación funciona, sino
cómo y por qué y cuándo no funciona la asociación. No cuáles son sus leyes, sino qué las perturba. El prestó atención a lo raro, lo anormal, lo patologizado. La pregunta puesta
en términos de ¿qué es lo que perturba?, implica un "que", un algo "otro", un bloqueo o interferencia, un ímpetu contrario a la inercia de un entumecido o a la voluntaria resistencia
de un porfiado. Un que, un algo, un otro más fuerte que las mismas leyes de la asociación. No sólo había Jung diseñado un método experimental para investigar el inconsciente de
Freud, también había reimaginado el ser humano como locus de complejos semiautónomos a los que luego llamó daimones, espíritus, kobolds, gentecita, y dioses.
No las asociaciones, sino sus perturbaciones, causadas por los complejos eran "la vía para entender al hombre completo". Jung había utilizado un terreno usual para hacer la
pregunta más inusual. Y utilizó el método empírico—cuantitativo para liberar la psicopatología de la noción empírica—cuantitativa de personalidad. Utilizó el método científico
para subvertir la actitud científica, abriendo así el camino hacia una fenomenología radical de la psique como campo autónomo de múltiples personificaciones.
Su trabajo más brillante de aquella época mostraba cómo son intercambiables los síntomas histéricos del cuerpo, los disturbios medibles de las asociaciones verbales y las figuras
fantásticas del sueño. Los complejos expresados en el lenguaje, aparecen físicamente en nuestros síntomas y caminan de noche en nuestros sueños. Síntomas neuróticos junto con
respuestas normales. Esquemas mentales junto con reacciones corporales: el mundo nocturno y también el mundo diurno están fundamentalmente inmersos en la realidad psíquica
de los complejos inconscientes.
No puede extrañar entonces que Jung se haya convertido en uno de los santos de la Nueva Era ya para los años sesenta, cuando apareció entre los iconos de la portada de un
disco de Los Beatles.
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