jueves, 24 de marzo de 2016

                           Luria, Alexandr Románovich (1902-1977).


                                     

Los trabajos más serios y revolucionarios sobre el funcionamiento global del cerebro, no son conocidos en realidad más que por especialistas. El gran público desconoce la teoría
de Luría y la existencia de la Escuela Soviética de Neuropsicología (Sechenov, Pávlov, Luria...), y sin embargo ésta ha transformado completamente el estudio y la comprensión
que tenemos actualmente sobre el funcionamiento del cerebro. Sólo la figura de Pávlov, acompañado de su perro, parece haberse librado del olvido popular gracias al Premio
Nobel (1904).

Luria, eminente neurólogo ruso de origen eslavo, nació en 1902 y murió en 1977. A partir de la observación de un número incalculable de lesiones cerebrales humanas, propuso
una visión de conjunto del funcionamiento del cerebro, que revolucionó las nociones clásicas sobre este órgano. En veinte años su teoría no ha podido ser rebatida ni mejorada.

Destaca su capacidad de divulgar aspectos científicos mediante métodos aparentemente poco ortodoxos. Utilizó la novela para explicar sus descubrimientos. En el hombre con un
mundo hecho añicos, describe la relación médico-paciente y las discapacidades funcionales de un hombre cuyo cerebro ha sido dañado por heridas de guerra. Este libro
subtitulado La Historia de un Cerebro Herido no es la historia de una herida, sino la narración de una persona herida. Tener en cuenta al ser humano concreto y no únicamente la
patología es un punto de vista no muy frecuente en la clase médica. Fue publicado por primera vez en 1972.

También es característica de Luria su libertad de pensamiento. Antes de él, los psicólogos creían que la percepción del mundo era algo fijo y estable, independiente de la cultura.
Luria cambió este concepto, dándose cuenta de que el medio social nos transmite sus propios esquemas de percepción del medio y de nosotros mismos, y sus patrones de
desarrollo y conducta.

Un ejemplo clásico es el de como la constelación "Osa Mayor", llamada también "El Arado", es vista de una u otra forma según la palabra que nos han enseñado. Otro ejemplo es
el concepto de belleza, la gordura puede ser percibida como un rasgo agradable o desagradable según la época y el lugar. Incluso la vivencia del dolor es cultural, los cosacos no
necesitaban anestesia al ser operados en la Segunda Guerra Mundial.

En "Lenguaje y Desarrollo de los Procesos Mentales en la Infancia", Luria explica el famoso experimento con los gemelos G monocigotos (con la misma herencia cromosómica).
Allí se muestra como el medio ambiente y la cultura tienen mayor efecto en los niños que su genotipo (1979).

Pero Luria, por descontado, también practicó la "ciencia clásica" como ponen de manifiesto sus muy conocidos estudios neurológicos sobre afasia traumática, lingüística y
memoria. De ellos proceden aportaciones fundamentales para la Neuropsicología, como la explicación de la función de las zonas "libres" en la corteza cerebral, diferencia básica
entre hombre y mono, de la que hablaremos en próximos números.

El aspecto más innovador de los prodigiosos trabajos del neurólogo ruso Luria fue la primera visión global del funcionamiento del cerebro, mediante el concepto de las tres
Unidades Funcionales.
bibliografia 
psicologia.cl

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